Manos Unidas lanza la campaña “COMPARTE LO QUE IMPORTA”

Luchar contra el hambre es nuestra misión porque el hambre no es una fatalidad o un destino irreparable para muchas personas. Durante 2018 continuaremos trabajando para poner en común experiencias, iniciativas y propuestas que nos ayuden a vivir la solidaridad.

Compartir lo que importa es poner en común nuestra vida, nuestros bienes y nuestro compromiso por un mundo mejor en el que los derechos humanos sean respetados y donde cada persona pueda disponer de los medios necesarios para vivir con dignidad.

Continuar leyendo

«Sí a la libertad, no a la esclavitud»

Fidel Herráez Vegas (Arzobispo de Burgos)

gil hellin

«Sí a la libertad, no a la esclavitud». Este es el lema de la Jornada Mundial de oración y reflexión contra la Trata de seres humanos, que se celebrará el próximo jueves, día 8. Las Jornadas mundiales se proponen sensibilizar, concienciar, señalar que existe un problema por resolver, algo que tiene que preocuparnos y ocuparnos, a todos los niveles. Pensábamos que la esclavitud de seres humanos era una cuestión ya superada, oficial y realmente abolida a nivel mundial. Sin embargo, por desgracia, los hechos nos demuestran que la realidad queda muy lejos de la idea. Hoy siguen existiendo miles de hombres, mujeres y niños que son víctimas inocentes de trata con fines laborales, de explotación sexual o de tráfico de órganos.

El papa Francisco ha querido que la comunidad cristiana tome conciencia de esta oscura y desconocida realidad festejando así la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que padeció durante su vida los sufrimientos de la esclavitud. Ella misma fue secuestrada de su hogar para ser vendida en varias ocasiones como esclava hasta que alcanzó la libertad; acogida en la Iglesia, hizo un proceso personal de descubrimiento de Jesucristo, en quien encontró el amor pleno y la auténtica liberación.

Continuar leyendo

Evangelio del domingo, 4 de febrero de 2018

Jesús estaba en Cafarnaún. Había explicado su doctrina en la sinagoga y había curado a un poseído por un espíritu malo. La gente estaba admirada. En ese día se va a manifestar Jesús como sanador de enfermedades. Saliendo de la sinagoga, se va con los 4 primeros apóstoles a casa de Pedro. La suegra de éste está acostada, pues estaba enferma de fiebre, con calentura alta, según certifica el evangelista Lucas. Jesús, que siempre que se encuentra con el mal busca superarlo, muestra ahora su misericordia y ternura, tomándola de la mano y levantándola. Un rabino judío no se hubiera acercado a tocar a un enfermo, menos siendo mujer y menos siendo día de sábado. Pero para Jesús lo que importa es la manifestación de la bondad.

Una reflexión que podemos hacer es que en el mundo hay muchas clases de fiebres espirituales y quizá nosotros mismos estamos con calentura de avaricia, de soberbia, ira, orgullo, egoísmo, odio ambición, etc. Jesús pasa junto a nosotros y nos quiere curar. Lo primero esencial que se necesita es que el enfermo quiera curarse. Si esto es necesario en una enfermedad corporal ¡Cuánto más en una espiritual! Una señal de que la curación de la suegra de Pedro fue un milagro, es que inmediatamente se puso a servirles. Esto es lo que ella deseaba por estar en su casa. Y es lo que Jesús quiere de nosotros: si nos sentimos curados, debemos dedicarnos a servir a otros.
Jesús nos ha dejado grandes poderes de sanación espiritual, que muchas veces se manifiesta en lo corporal, por medio de los sacramentos. Para ello está el sacramento de la Reconciliación, la Eucaristía, en que nos unimos con el mismo Jesús, y la Unción de los enfermos. ¡Cuánto bien ha hecho este sacramento, muchas veces en el cuerpo, pero sobre todo en el espíritu, para aquellos que lo pueden recibir, enfermo su cuerpo, pero con consciente humildad y con mucha fe y esperanza en su espíritu!

Continuar leyendo

Derechos del niño: Derecho a la educación

Javier soñaba con ser maestro, pero maestro rural. —¡Si a ti no te gusta el campo! –le decían sus familiares. —Si te gusta salir todos los fines de semana, ¿qué vas a hacer metido en medio de la nada? –le decían sus amigos. Javier les daba la razón, no le gustaba el campo, sino salir con los amigos al cine, al teatro, a todos los lugares que le permitía la gran ciudad en la cual nació y se crió. Sin embargo, al mismo tiempo, desde que había visto el aviso en la cartelera del profesorado, sentía una necesidad de ofrecerse para ser maestro rural. El día que dió el último examen, cuando los amigos le tiraban huevos en la cabeza, él quedó con la cara pegada a la cartelera de entrada: “Se necesita maestro en el paraje La Primavera, La Rioja”. Sin que hiciera el mínimo esfuerzo, se le grabó el teléfono al cual había que llamar. Al día siguiente, se comunicó y, en menos de una semana, tomó el autobús hasta los llanos de La Rioja.

Continuar leyendo

Evangelio del domingo, 28 de enero de 2018

Jesús el día de sábado como todo buen israelita, va a la sinagoga. Ahora, por tener 30 años, además de leer, podía comentar lo leído. Jesús habla y enseguida se da cuenta la gente que no explica como lo hacían los escribas y letrados. Se maravillan de su doctrina. Esta puede ser nuestra primera reflexión hoy: el asombro de la gente ante la predicación de Jesús. El asombro todavía no es la fe, pero puede ser el comienzo. Es importante asombrarse o suscitar el asombro ante la lectura del evangelio. Dice un autor: "Un cristianismo convencional es el producto de una generación que ha perdido la capacidad de asombrarse ante el Evangelio". En realidad el evangelio pasa casi siempre "sin pena ni gloria". La mayoría de la gente no conecta con el evangelio y por eso no se asombra. Quizá sea porque los que lo enseñan lo hacen al estilo de los escribas y letrados y no al estilo de Jesucristo.

¿Y cómo enseñaban los letrados? Pues lo hacían por oficio, repetían lo que ellos habían aprendido antes. Ellos predicaban sobre todo la letra de la ley, mas se olvidaban del espíritu. Jesús enseñaba con autoridad. Enseñar con autoridad no es lo mismo que enseñar autoritariamente. Era como una lámpara que da luz, pero no se impone. No mandaba caer fuego sobre los que no le escuchaban. Hablaba dando testimonio. Lo manifestaba porque se notaba que creía profundamente en el mensaje que transmitía y que amaba a la gente y vivía los problemas de la gente. Sus palabras son sencillas, con un lenguaje que todos entienden, pero se nota la verdad y sinceridad. Y autoridad sobre todo porque sus obras correspondían a la verdad de sus palabras. Sus palabras brotaban de una experiencia profunda: su unión con el Padre. Este es el gran ejemplo que hoy nos enseña a todos, si queremos predicar la Palabra de Dios. Lo primero será empaparnos de esa palabra haciéndola vida en nosotros.

Continuar leyendo

© 2014 Parroquia Sagrada Familia de Burgos (España) – Federico Martínez Varea s/n - 09006 Burgos - Diseño y Gestión Web: POI
Parroquia Sagrada Familia