La Cofradía de Cristo Resucitado acompaña el Santo Entierro en una sobrecogedora noche de Viernes Santo en Burgos

La participación de todas las cofradías en el cortejo del Cristo Yacente convierte el centro de la ciudad en un escenario de silencio, fe y profunda solemnidad.
La ciudad de Burgos vivió en la tarde-noche del Viernes Santo uno de los momentos más solemnes de su Semana Santa con la celebración del Santo Entierro, una procesión que volvió a reunir a todas las cofradías de la ciudad, entre ellas la Cofradía de Cristo Resucitado de nuestra parroquia, que participó con un destacado número de cofrades.
La jornada arrancaba en la Catedral de Santa María de Burgos con el traslado del Cristo Yacente desde el interior del templo hasta la urna instalada en el exterior, en la plaza de Santa María. A partir de ese momento, dio comienzo el cortejo fúnebre, que recorrió las principales calles del centro histórico en un itinerario ampliado respecto a ediciones anteriores.
La Cofradía de Cristo Resucitado se integró en la comitiva junto al resto de hermandades, formando parte de ese testimonio colectivo que da sentido a la Semana Santa burgalesa, acompañando al Cristo en su camino hacia el sepulcro.
La procesión volvió a congregar a miles de personas. Entre los pasos que conformaban el cortejo no faltaron algunas de las imágenes más representativas de la Pasión, como Nuestra Señora de los Dolores, el Santo Sudario o Jesús con la Cruz a Cuestas.
Burgos volvió a vivir un Viernes Santo marcado por la solemnidad, la participación y la fidelidad a una tradición que sigue reuniendo a generaciones enteras en torno a la fe compartida.





