Hacer y decir

En la escuela se estaba organizando una fiesta. Con los fondos que se recaudarían comprarían libros, arreglarían ordenadores, pintarían la escuela.... Los estudiantes de sexto B se ofrecieron para organizar la difusión. Los de sexto A, estaban ocupados organizando el viaje de graduados. Muchos de ellos no podían pagárselo y por eso, llevaban tartas a la escuela y las vendían durante el recreo, para juntar dinero. También cortaban la hierba en la casa de los abuelos y ponían en común el dinero que ganaban. Juntaban cada monedita que podían en una hucha. Parecía poco, pero cuando la abrieron, tenían como para un billete de viaje. Tuvieron que buscar un lugar más cercano y más barato, para que pudieran participar todos los compañeros. Los padres los alentaban y algunos abuelos y abuelas también, pero la mayoría trabajaba y no tenían tiempo de andar yendo de un lado a otro averiguando precios, así que los chicos se encargaban de averiguar y luego, entre todos, resolvían qué hacer. Los chicos del B vivían otra realidad. Los padres se pusieron de acuerdo y eligieron el lugar rápidamente; la mayoría podía pagar y no se preocuparon si alguno no podía ir por cuestiones económicas. No porque fueran malos, sino porque nadie lo planteó y nadie preguntó.

La fiesta era muy importante para la escuela porque producía un buen beneficio económico y era un momento de encuentro entre los niños y las familias. Además de juegos, había chorizo asado, pizza... Todo hecho por los padres, abuelos, tíos... La comunidad estaba presente en la fiesta. Algunos cocinaron, otros cantaron, o bailaron; otros arreglaron y decoraron el lugar. Al día siguiente de la fiesta, la directora felicitó especialmente a 6º B por la comunicación. A través de mensajes, whatsapp, mensajes puestos en los negocios, habían hecho la publicidad y participaron más personas de las esperadas. Los chicos se miraron unos a otros y luego, en la clase, se preguntaron entre ellos quién había hecho la difusión. Ninguno había cumplido con lo que habían ofrecido hacer en la reunión de organización. ¿Quién había promovido la fiesta? Uno de los chicos miró en el móvil, y se dio cuenta que el mensaje que tenía con la publicidad, venía de un compañero del otro sexto. Cuando les preguntaron, simplemente les contestaron que como les parecía algo muy importante, lo habían compartido. Uno de ellos, se le ocurrió poner los carteles en los negocios, los hizo y los llevó. Otro lo subió a facebook y a otras redes... “No fue nada, seguramente vosotros hicisteis mucho más”, dijeron.

Podríamos terminar el relato diciendo que los chicos de 6º B fueron a hablar con la directora para decirles que ellos no se merecían la felicitación, pero no sabemos si esto fue así. Quedémonos pensando si alguna vez nos sucedió algo similar. ¿Somos parecidos a los chicos de 6º B o de 6º A?. Para Jesús es más importante lo que hacemos que lo que decimos. Si en la hora de catequesis hablamos mucho o si vamos a misa, pero después despreciamos a los demás, no estamos viviendo como a Jesús le gusta, no vamos a construir un mundo de amor.

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